miércoles, 18 de noviembre de 2009

El curioso caso de Benjamin Button.


A nuestro parecer el punto de partida, que la vida de este personaje vaya al revés, permite jugar con un enfoque retorcido e inquietante de la vida del ser humano. Que el protagonista pase su infancia siendo viejo por fuera le permite acercarse, con la mente de un niño, al final de la vida de otras personas, a la muerte, mucho antes de que eso mismo pueda afectarle realmente y es esta experiencia, la cual le hará crecer valorando la vida de una forma más poderosa. De este modo, cuando le llega la vejez, por más que su apariencia sea la de un muchacho, la sensación es de tristeza, de profundo pesar, porque ya no hay tiempo para más experiencias, porque su vida y la de su amada deben separarse, porque, en definitiva, sabe lo que va a ocurrir, el ya lo vivió cuando era pequeño, las personas mueren y no se puede hacer nada contra ello, dejan de existir y vienen otras personas a ocupar ese sitio.

El alma del protagonista se ve enclaustrada en un mundo extremadamente realista, plagado de hechos controversiales, que lo harán crecer como persona, pero carente de alegría.

La dificultad de vivir la hace uno, no el destino ni la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario